El hacer lo que todavía no existe


 


Es probablemente, la mejor representante de la costura conceptual. Nacida en Tokio en 1942, lleva más de 40 años revolucionando la industria a través de un estilo muy particular y reconocible en el que consigue una mezcla perfecta entre lo emocional y lo tangible.

Tras estudiar filosofía, literatura y arte, y trabajar como estilista del diseñador japonés Asahi Kasei, en 1969 se lanzó a crear su propia firma Comme des Garçons en Tokio. Una firma que comenzó solo con ropa femenina y que, a día de hoy, cuenta también con línea masculina y se ha convertido en todo un referente de la moda internacional.


Mientras las marcas de lujo basan sus estrategias en rejuvenecer aferrándose a la nostalgia de los setenta, ochenta, noventa y dos mil, ella, la octogenaria, es radicalmente joven. 

"My energy comes from freedom
”, estampó en las bolsas que se vendían con motivo de la exposición que le organizó hace seis 
años el Met Museum. 



Se anticipó a los efectos inacabados, a las asimetrías inesperadas, a los volúmenes insensatos, a las aberturas vanguardistas, a las siluetas deconstruidas y a los patrones excéntricos. Prefiere su tecnológico Tokio natal. Su marca, cuyas propuestas transgresoras están basadas en los contrastes, le ha valido protagonizar la exposición anual que el Museo Metropolitano de Nueva York dedica al mundo de la creación de moda.

Continente y contenido es lo que más observamos a un simple golpe de vista. Construccion, desconstrucción y reconstrucción para generar las prendas y entre ellas llegar a generar una tensión. Contraste entre colores y los materiales como líneas guías de toda moda conceptual donde más se manifiesta esta Licenciada en Filosofía.

Para algunos un arte abstracto mientras que para ella un experimento sociológico de análisis de la personalidad.

 


Célebres son sus piezas con mensajes tipo “la mayoría siempre está equivocada” o “la conformidad es el lenguaje de la corrupción”. 

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